En el siguiente artículo tendrás a tu disposición toda la información necesaria respecto a este concepto tan utilizado al momento de firmar diferentes contratos.

Definición de aval

La Real Academia Española define el concepto de aval de la siguiente manera:

  • “Garantía que alguien presta sobre la conducta o cualidades de otra persona.”
  • “Obligación que alguien adquiere de hacer aquello a lo que otra persona se ha comprometido, en caso de incumplimiento.”
  • “Firma que se pone al pie de una letra de cambio u otro documento de crédito para responder de su pago en caso de no hacerlo la persona que está obligada a ello.”
  • “Persona o cosa que garantiza el pago de un crédito, sirve de garantía del cumplimiento de cierta cosa o responde de la conducta de otra persona, normalmente por medio de su firma.”

Es importante mencionar que en la vida cotidiana se utiliza el término “aval” para hacer referencia a los conceptos de respaldo y apoyo. Cuando se emplea la palabra aval en este contexto, no es necesario dejarlo reflejado en un texto, ya que se demuestra con acciones y palabras.

En el caso particular de este artículo, estudiaremos la palabra “aval” desde el punto de vista económico. De esta manera, podemos entender este concepto como al individuo que respalda legalmente al beneficiario de un contrato de renta, hipoteca y crédito. En caso que el beneficiario incumpla con los plazos de pago pactados en el contrato, el aval tendrá la obligación de responder económicamente para saldar los compromisos del deudor.

El aval es una palabra proveniente del francés, que comenzó a utilizarse con frecuencia a partir del siglo XIX. Es un término compuesto “a val”, cuyo significado es “abajo”, haciendo mención al lugar del contrato donde el aval coloca su firma.

El individuo que ocupe el rol de garante se compromete a actuar en respuesta a las conductas de la persona que respalda.

El aval es la firma que un tercer individuo coloca en un contrato, aparte del acreedor y el avalado. Generalmente se ubica al fondo del documento, para dejar el claro que el aval leyó detenidamente el contenido del contrato.

Desde el punto de vista legal, el avalista asume el compromiso de responder económicamente ante un incumplimiento en el cronograma de pagos del avalado.

El acreedor se asegura recibir correctamente sus pagos, los cuales deben ser del avalado en primera instancia, o del avalista en caso de incumplimiento del beneficiario.

También denominado garante, cumple el rol de velar por la correcta realización de las diferentes operaciones comerciales. Tiene la responsabilidad de cubrir el pago del préstamo cada vez que el avalado presente inconvenientes.

El aval es un término utilizado al momento de solicitar préstamos hipotecarios. Cuanto más precaria sea la situación laboral del avalado, mejor perfil crediticio se le exigirá al aval.

Diferentes tipos de aval

Como mencionamos anteriormente, el concepto de aval debe entenderse como un tercer individuo que se compromete a responder económicamente ante el acreedor si se presenta una situación de incumplimiento del avalado.

Es un mecanismo eficaz para reducir los riesgos de inversión desde el punto de vista del acreedor. Al reducir el riesgo, el avalado podrá acceder a mejor condiciones de financiación.

¿Cuándo es necesario utilizar un aval?

Cuando el individuo o empresa que necesitan un préstamo no disponen de bienes patrimoniales suficientes para colocarlos en concepto de garantía. En caso que el individuo o empresa no disponga de un historial crediticio extenso, aunque disponga de bienes patrimoniales suficientes, es probable que le exijan disponer de un aval.

Esta situación siempre debe analizarse desde el punto de vista del inversor. El acreedor debe disponer de todos los mecanismos de seguridad suficientes, que le garanticen el cobro del dinero invertido con los correspondientes intereses. Ante una situación de duda, el acreedor cancelará el préstamo o exigirá mayores intereses por el riesgo adicional que asume.

Los avales son necesarios cuando se requieren de préstamos elevados con una financiación que disponga de una tasa de interés apropiada. Es un mecanismo que reduce el nivel de riesgo de la entidad financiera para realizar dicha operación.

En el mercado financiero se encuentran diferentes tipos de avales:

  • Aval técnico. Es utilizado en el ámbito empresarial para garantizar ante el acreedor que la organización dispone de la capacidad suficiente para afrontar el compromiso asumido. De esta manera, la entidad que avala responderá ante el acreedor por el incumplimiento de las obligaciones no económicas del avalado.

El aval técnico es utilizado en las subastas públicas y la importación de mercancías. Entre sus principales ventajas podemos mencionar que se puede realizar sin poner como garantía bienes patrimoniales o grandes sumas de capital, razón por la cual dispondrás de la totalidad de tus recursos financieros para operar libremente mientras dure el contrato.

Su costo es similar al conocido seguro de caución, solo que en este caso en particular se deben adicionar los costos por comisiones de mantenimiento y apertura.

La entidad que realizó el aval técnico indemnizará económicamente al acreedor en caso de que el beneficiado no haya asumido sus compromisos correctamente.

Un ejemplo de aplicación conocido ocurre durante la construcción de grandes obras públicas. En caso de demoras en los plazos pactados, el destinatario de la obra puede iniciar acciones legales contra la empresa que la realizó, y si esta no cumple con sus compromisos, la entidad que lo avaló deberá hacerse responsable económicamente de los perjuicios ocasionados por esta situación.

  • Aval económico. Utilizado para reducir el riesgo de las diferentes operaciones que involucren la devolución de dinero en un plazo determinado. Cubren los compromisos de pago contraídos contra una empresa o persona física. El mismo se subdivide en dos categorías diferentes:
    • Aval financiero. Utilizado cuando un individuo u organización solicitan un préstamo de dinero a una entidad financiera. La persona u organización que realizó el aval, será la que garantice el pago del crédito hacia la entidad financiera que lo otorgó. Es un mecanismo eficaz para asegurarse los pagos.

El costo del aval financiero se calcula en base a los gastos originados por el estudio de la operación financiera, sumado a los costos de aceptación del mencionado aval. En este caso no se aplican intereses adicionales, convirtiéndose en una alternativa  económica que no requiere comprometer el patrimonio personal.

  • Aval comercial. Permite la realización de operaciones comerciales que involucran la compraventa de bienes. Existe la posibilidad de fraccionar los diferentes pagos a una tasa de interés razonable. Pagos a cuenta y pagos rotativos son otros mecanismos de cobro aceptados por el aval comercial.
  • Aval a primera demanda. En este caso el avalista es un banco, una compañía de seguros, una entidad financiera o una caja de ahorros. Ante una situación de irregularidad en los pagos de las cuotas, el garante asume la responsabilidad de cubrir las obligaciones de la deuda sin excepción, mediante un monto determinado que el aval pactó previamente.

El avalista tiene la obligación de indemnizar al beneficiario, en caso de que este último requiera de la ayuda del garante.

El “aval a primera demanda” consiste en la confección de un contrato entre el beneficiario y el garante, que en este caso en particular es una aseguradora, banco o caja de ahorros. En el mismo se pacta una suma de dinero que cubre al beneficiario ante una situación de incumplimiento en el pago en término de un contrato.

Definición aval

Es una herramienta que permite al beneficiario no dejar registros de incumplimiento de pagos, ya que el garante asume de manera automática el compromiso y luego lo negocia con el beneficiario. Otorga una seguridad jurídica de vital importancia para la realización de contratos vinculados al comercio exterior, que con el transcurso del tiempo se amplió a cuestiones particulares.

Diferencias entre aval y garantía

En la vida cotidiana se utiliza el término aval y garantía para hacer mención a las mismas situaciones. Sin embargo, debe contemplarse que ambos conceptos poseen diferencias sutiles.

Es importante comprender que el aval es una clase de garantía, mientras que no todas las garantías son avales.

La diferencia entre estos dos términos está vinculada a las características del garante que permite la realización del contrato. En el aval un tercer individuo se compromete a responder ante el acreedor en caso de incumplimiento del deudor. En cuanto a la garantía, el deudor coloca bienes de su patrimonio personal como elementos con los cuales el acreedor podrá cobrar su deuda en caso de que surjan inconvenientes durante el plan de pagos.

Otro elemento que diferencia claramente los conceptos de aval y garantía, es el procedimiento que debes realizar durante su preparación. Para disponer de un aval que te permita acceder a un crédito, es necesario que el acreedor pueda revisar los libros contables de la empresa y presentar tu proyecto.

En el caso de la garantía, será necesario colocar a disposición del acreedor un bien de tu patrimonio con el cual podrá recuperar su inversión ante una situación de incumplimiento de pagos. Pueden ser bienes inmuebles o muebles.

Ventajas de solicitar un aval

En la actualidad es muy reducido el número de entidades financieras que realizan préstamos sin solicitar avales. Esto se debe a que es la única alternativa que disponen para asegurarse de recuperar su inversión con los intereses.

Los créditos sin avales se caracterizan por ser de montos muy reducidos y con elevada tasa de interés. De esta manera, los solicitantes pierden grandes sumas de dinero por afrontar intereses exorbitantes.

Asique en caso de necesitar acceder a un crédito grande como una hipoteca, tienes considerar la obligatoriedad de contar con un aval.

 Este mecanismo dispone de una serie de ventajas interesantes:

  • Garantiza al acreedor la realización de una inversión segura, ya que además del beneficiario habrá una tercera persona o entidad que responderá económicamente en caso de que surjan inconvenientes.
  • El acreedor tiene la seguridad de que recuperará el capital invertido con sus respectivos intereses.
  • El titular incrementar su credibilidad y solvencia, que son dos aspectos fundamentales al momento de realizar un contrato con una entidad financiera.
  • Elimina la necesidad de adelantar fondos propios para la solicitud de créditos y préstamos.

Desventajas de solicitar un aval

Para el beneficiario del crédito y la entidad financiera que dispone del capital, solicitar un aval no supone ninguna desventaja sino que todo lo contrario, ya que ambos salen beneficiados con este sistema.

De esta manera, las desventajas del aval existen únicamente para el individuo o entidad que realizó esa firma para ocupar el rol de garante. Los riesgos son muy claros, razón por la cual no se deben mezclar las emociones y analizar la operación con detenimiento para evitar cometer un error muy grave. Los mismos son:

  • El avalista posee las mismas obligaciones que el beneficiario del crédito otorgado. Debes tener en cuenta que es mucho más que un simple apoyo moral.
  • En caso que el beneficiario del crédito ingrese en cesación de pagos, la entidad financiera intimará al avalista para que se haga cargo del saldo restante a abonar. De esta manera, el avalista tendrá que continuar de manera rigurosa con el cronograma de pagos, por un préstamo/crédito que en definitiva no fueron para sus metas personales.
  • No importa la edad, ya que el aval posee las mismas responsabilidades incluso cuando se trata de una persona jubilada.
  • Si ocurre que el deudor y el aval no pueden honrar la deuda, serán sometidos a acciones legales. El avalista sufrirá el embargo de la parte que exceda su sueldo mínimo. En caso de que disponga de bienes patrimoniales a su nombre como un coche y una casa, también tendrá que desprenderse de ellos mediante subastas públicas hasta saldar completamente la deuda.

Por estos motivos mencionados anteriormente, tienes la obligación de investigar a fondo a la persona o entidad que vas a avalar. Revisa sus contratos de trabajo, antigüedad y todos los elementos que necesites, para asegurarte de que se trata de un individuo con la solvencia económica suficiente para hacerse cargo del préstamo que vaya a solicitar. También tienes que investigar sobre sus bienes patrimoniales, para tener la seguridad de que ante una situación de embargo, su patrimonio será suficiente para saldar la deuda contraída.

 

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