A continuación tendrás detallada toda la información que necesitas para solicitar el crédito tan importante para estructurar la vida de un matrimonio. En este artículo en particular, hablaremos de las características de este préstamo inmobiliario para las parejas, enumerando las ventajas y desventajas de formar parte del mencionado estado civil.

¿En qué consiste una hipoteca para una pareja?

El crédito hipotecario es el principal mecanismo por el cual las clases trabajadoras pueden acceder a su primera vivienda. Los préstamos constituyen una posibilidad concreta para que miles de parejas puedan conseguir financiación. Esta última es necesaria para comprar la vivienda que permita sentar las bases del matrimonio.

En el mercado del crédito existen múltiples propuestas de préstamos, con estructuras muy diferentes en lo que respecta a los planes de pago. Las mismas deben ser analizadas en profundidad, para determinar cuál será la más indicada para la pareja acorde a sus posibilidades.

La solicitud de una hipoteca seguramente sea el crédito de mayor importe que solicites en tu vida. Por este motivo es que no debe llamarte la atención la cantidad de documentación que requerirán las entidades bancarias. Además del importe, son operaciones cuyos planes de pagos pueden extenderse hasta un plazo máximo de cuarenta años. En consecuencia, toda la documentación debe ser analizada en profundidad para asegurar que la concesión del crédito sea una situación que beneficie a ambas partes.

Como te habrás imaginado, la solvencia económica es un aspecto fundamental para acceder a esta clase de financiamiento. Tu calificación dependerá en gran medida de tu comportamiento con créditos anteriores, niveles de ingreso y estabilidad contractual en tu lugar de trabajo. Son los tres elementos esenciales de carácter universal, que hacen a la concesión o no de un préstamo hipotecario y de cualquier clase.

Hipoteca pareja

Diferencias entre hipotecas para pareja e hipotecas para solteros

A pesar de que el objetivo es común en ambas ocasiones, al momento de otorgar un préstamo deben analizarse estas dos realidades diferentes. No implica que una situación sea mejor que otra, sino que debe tratarse desde otras perspectivas.

Hipoteca para pareja:

  • Ambos integrantes del matrimonio pueden acreditar ante la entidad bancaria que poseen ingresos estables. Desde el punto de vista del acreedor, esta situación reduce el riesgo para realizar la inversión. Ante un supuesto escenario en cual uno de los cónyuges pierda su trabajo, el restante podrá continuar asumiendo el compromiso de abonar en término los importes del crédito hipotecario. De esta manera, los préstamos inmobiliarios destinados a parejas con ambos sueldos constituyen una inversión segura, factor que disminuye la tasa de interés.
  • El matrimonio será propietario y responsable legal de la hipoteca en partes iguales.
  • Al momento de solicitar el préstamo, la pareja tiene que presentar el papeleo de ambos. Es una situación algo engorrosa, ya que se necesita de tiempo adicional para reunir toda la documentación requerida.
  • El importe de la vivienda a adquirir será mayor, ya que la pareja probablemente proyecta la construcción de la incipiente familia. De esta manera, el beneficio de disponer de dos sueldos se licua con el hecho de abonar cuotas de importe mayor.
  • La pareja tiene que dejar asentado ante un notario el plan de acción ante una situación de cesación de pagos o fallecimiento de uno de ellos. Es una situación que puede generar quebraderos de cabeza en el matrimonio, porque salen a la luz diferentes disputas familiares.
  • A pesar de que en una pareja se pueden contar con dos sueldos, se deben contemplar los gastos vinculados a la manutención de los hijos y la familia.
  • Con dos ingresos es más fácil demostrar solvencia y obtener credibilidad ante el inversor, siendo este último la entidad bancaria.
  • El pago en término de los importes vinculados a los vencimientos del préstamo depende del accionar de dos personas.

Hipoteca para soltero:

  • La responsabilidad legal y económica debe ser afrontada por un solo individuo. En consecuencia, el banco necesitará de un aval que respalde al solicitante en la operación que requiere hacer. Sin embargo, los créditos hipotecarios para personas solteras constituyen una inversión de mayor riesgo, ya que se incrementan las probabilidades de ingresar en una situación de cesación de pagos. De esta manera, se incrementa las tasas de interés del crédito para compensar al inversor por su predisposición al riesgo adicional.
  • La vivienda será propiedad del titular del crédito en su totalidad.
  • Para solicitar el crédito, bastará que el interesado presente documentación vinculada a su propia actividad, con total libertad para manejar sus tiempos.
  • El inmueble a comprar seguramente será de un valor inferior, ya que se requiere menor cantidad de espacio para cubrir las necesidades de un individuo soltero. En consecuencia, el importe de las cuotas a pagar será menor, compensando la situación de la existencia de un solo ingreso para hacer frente a esta obligación.
  • Facilidad para dejar asentado ante un notario el plan de acción ante un caso de fallecimiento. La totalidad de las decisiones son tomadas por una sola persona, lo que supone una ventaja desde el punto de vista legal.
  • Dificultad para afrontar los pagos en caso de que se trate de un individuo separado, que deba afrontar otras obligaciones como la manutención de sus hijos además del pago de la hipoteca en sí mismo.
  • Las personas solteras deben disponer de un buen nivel ingreso y estable, el cual le genere la confianza suficiente a la entidad financiera para realizar dicha operación.
  • Pagar en término los vencimientos es una situación que dependerá únicamente del titular.

Requisitos para solicitar una hipoteca para una pareja

Obtener la calificación necesaria para acceder a esta clase de financiamientos a largo plazo dependerá de la documentación que presentes hacia la entidad. Entre las mismas podemos mencionar:

  • La pareja debe disponer de Documento Nacional de Identidad y un acta de matrimonio o de convivencia que le otorgue un marco legal a la pareja.
  • Ambos integrantes deben poseer un buen perfil crediticio. Esto implica la inexistencia de saldos pendientes de pago o registros de comportamientos inadecuados en préstamos anteriores. Si alguno de los integrantes está registrado en la base de morosos ASNEF (Asociación de Entidades Financieras de Crédito) o RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas), primero tendrá que solucionar esta situación, como requisito excluyente si pretende aplicar a una solicitud de hipoteca para una pareja.
  • La pareja tiene que disponer de ingresos mensuales comprobables. También se contemplarán aspectos como antigüedad, si el contrato es temporal o permanente, nivel de ingresos y compromisos de pago ya existentes que limiten su solvencia económica. El estudio detallado de esta información será la que permita calcular el importe total que el banco puede prestar con su posterior plan de pagos con intereses y gastos administrativos.

En caso que en la pareja exista un trabajador autónomo, el mismo tendrá que acreditar la estabilidad económica de su actividad productiva. Esto implica la demostración del historial de facturación y aportes sociales del interesado en acceder al crédito.

Si luego de analizar toda la documentación presentada el banco considera que la pareja no obtiene la calificación necesaria para acceder a la hipoteca, la entidad financiera podrá denegar la solicitud o exigir la firma de un aval para ganar confianza del acreedor. El aval es un individuo que firma el contrato al igual que los deudores, mediante el cual se compromete a honrar los pagos de las cuotas que el avalado no pueda costear por diferentes dificultades económicas. Generalmente, el aval es una persona de plena confianza de la pareja, ya que pone en riesgo su patrimonio personal para que el matrimonio pueda beneficiarse con un crédito.

Pasos para solicitar una hipoteca para una pareja

Luego de verificar que la pareja cumple con toda la documentación solicitada para aplicar a un préstamo hipotecario, es momento de ocuparnos de los aspectos vinculados al contrato en sí mismo.

Importe total prestado a la pareja: la hipoteca es un contrato mediante el cual la entidad bancaria te adelantará un importe de dinero equivalente al 80% del valor del inmueble que pareja está dispuesta a comprar. En consecuencia, el matrimonio tiene la obligación de poseer ahorros cuya cantidad compensen el 20% restante del valor del inmueble.

¿Por qué el banco financia solamente el 80% del importe de la vivienda? Porque de esta manera se asegura recuperar su inversión e intereses en caso de que por algún motivo en particular la pareja no pueda afrontar los costos del compromiso asumido. Ante una situación de incumplimiento en el contrato, el banco estará habilitado por ley a subastar públicamente la vivienda de la pareja, con el objetivo de cobrar el dinero que le corresponde.

Plan de pagos: el contrato explicará de manera detallada el plazo de cancelación de deuda y la forma de cálculo de los importes de los compromisos de pago asumidos.

Al igual que ocurre con todos los créditos, un plazo de financiación más extenso se traduce en mayores intereses y costos administrativos, pero en importes de cuota asequibles y relativamente sencillos de abonar.

El acreedor será indistinto al plazo escogido por el cliente, ya que tiene estipulado los intereses que cobrará por los diferentes planes que pueda escoger la pareja. La difícil tarea de tomar una decisión la tendrá el matrimonio, aunque el banco le simplifique el camino mostrando las propuestas que pueden realizar según sus posibilidades económicas.

La entidad bancaria realiza una evaluación minuciosa de la pareja postulante al crédito. Esto se debe a que su intención será incrementar al máximo las probabilidades de recuperar su inversión inicial e intereses sin sobresaltos de ninguna clase.

Desde el punto de vista de la pareja, la entidad bancaria también protege sus intereses porque le permitirá acceder a planes de pago que el matrimonio pueda costear, materializando el proyecto de comprar una vivienda propia.

Interés: es el elemento más odiado por los destinatarios de un préstamo, ya que representa la suma de dinero adicional que deben devolver además del importe solicitado inicialmente. Sin embargo, el interés es el factor que permite las operaciones financieras, ya que constituyen la ganancia del inversor. Un buen interés convierte en atractiva para el inversor la propuesta de prestar dinero. El banco tiene la responsabilidad de buscar un punto intermedio que beneficie a ambas partes.

Al momento de solicitar un crédito hipotecario, las parejas tienen a su disposición diferentes propuestas. Es importante que analicen cada una de ellas en profundidad, decantándose por la alternativa que menor pago de intereses le implique.

Diferentes tipos de hipotecas para una pareja

Esta clase de préstamos inmobiliarios se dividen en tres grupos diferentes, dependiendo del mecanismo empleado para calcular los intereses de la operación. Pueden ser con intereses fijos, variables o mixtos.

Hipoteca para una pareja con intereses fijos: esta propuesta consiste en un plan de pagos de diez años con importes de cuota fija durante la totalidad del contrato. Esta clase de créditos pueden ser accedidas por un sector muy reducido de la población, ya que requiere de grandes capacidades de pago. Sin embargo, aquellas parejas que califiquen para este método de financiamiento serán beneficiadas con estabilidad, quita de intereses y reducción en el tiempo de devolución del préstamo.

 Hipoteca para una pareja con intereses variables: esta alternativa es la más solicitada en el mercado inmobiliario. Posee plazos de financiación de hasta cuarenta años, mitigando el impacto del pago de la hipoteca en la economía familiar.

El importe de las cuotas se actualiza cada seis meses, según la fluctuación promedio del índice Euribor durante ese periodo. A este índice se le añade el “Diferencial”, que es el porcentaje de interés fijo perteneciente a todas las cuotas.

Esta clase de hipotecas son las que más ganancias le otorgan a las entidades bancarias, producto de que a mayor plazo de financiación se incrementan los intereses y gastos administrativos.

 Hipoteca para una pareja con intereses mixtos: esta alternativa de pagos se caracteriza por combinar plazos de financiación con una duración superior al interés fijo y menor al interés variable.

Los primeros años de la hipoteca se abonan mediante cuota fija, plazo en el cual la pareja tendrá cierta estabilidad. Finalizado ese periodo pactado en el contrato, se cambia hacia el mecanismo de cuotas con interés variable.

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